Una de las preguntas más comunes entre quienes sueñan con vivir de la música es si deben convertirse en “hombres orquesta” o si basta con ser maestros de un solo instrumento. La respuesta no es única, pero las fuentes nos dan pistas muy claras sobre lo que demanda la industria hoy en día.
El mito del multiinstrumentista
Para muchos, un músico profesional se define por su nivel técnico y su trayectoria. No siempre es obligatorio tocar diez instrumentos, pero sí es fundamental alcanzar una destreza técnica excepcional en tu área de especialización.
De hecho, algunos expertos sugieren que es preferible tener un instrumento principal al que dedicar la mayor parte de la atención, ya que no siempre hay horas suficientes en el día para ser excelente en todo. Sin embargo, si decides ser un multiinstrumentista, la definición suele implicar dominar instrumentos de familias diferentes (por ejemplo, tocar la guitarra, el piano y la flauta) con maestría, y no solo “juguetear” con ellos.
La ventaja de la versatilidad: El músico de sesión
Si tu meta es trabajar como músico de estudio o de sesión, la balanza se inclina hacia la variedad. En este campo, se valora enormemente la capacidad de interpretación de múltiples instrumentos o la ejecución vocal en diversos géneros.
Como músico de sesión, se espera que seas:
• Flexible: Capaz de cambiar de género musical con facilidad.
• Adaptable: Preparado para enfrentar avances técnicos y tendencias cambiantes de la industria.
• Rápido: En el estudio, el tiempo es oro, por lo que debes ejecutar conceptos musicales con precisión y sensibilidad de inmediato.
¿Qué es más importante que la cantidad de instrumentos?
Más allá de cuántos instrumentos sepas tocar, la profesionalidad se construye sobre otros pilares que las fuentes destacan como esenciales:
1. Formación sólida: Tener una buena base académica y conocimientos teóricos es una gran ventaja competitiva para conseguir empleo.
2. Habilidades de colaboración: Saber trabajar en equipo, aceptar críticas y adaptarse a las indicaciones de un director o productor es crucial.
3. Gestión de carrera: Un profesional debe ser organizado, puntual y proactivo en el networking o creación de redes de contactos.
4. Presencia digital: Hoy en día es vital promocionar tus servicios en internet y mantener un portafolio actualizado.
Conclusión
En resumen, no es estrictamente necesario conocer muchos instrumentos para ser profesional, pero sí es obligatorio ser un maestro en lo que haces. Si te especializas, busca la excelencia técnica; si optas por varios instrumentos, asegúrate de ser lo suficientemente competente en cada uno como para “convencer a los oyentes” en un entorno profesional.
Al final del día, el consejo más importante sigue siendo el mismo: ¡disfrutar de la música!.
